martes, 13 de abril de 2010

LA LEY DE HERODES

Existe un problema en nuestro país con el ejercicio de la autoridad: la autoridad en su ejercicio real es aprovechada en su ejercicio para la satisfacción de intereses personales; en la actualidad el Estado Mexicano se esta percatando del hecho de que el ejercicio de quienes detentan el poder no ha sido del todo deseable; constantemente nos topamos en la realidad con abusos de poder; desde el servidor público con menor rango al mayor todos o casi todos se han visto beneficiados de alguna u otra manera de ese poder que los acompaña.


El dotar de poder a una persona es y ha sido un peligroso juego, todos otorgamos parte de nuestro poder individual para que esa tercera persona se vea beneficiada y no solo ello sino que además no otorgue protección que como autoridad nos debe otorgar, este poder en primer término fue otorgado por los individuos al Estado y éste a su vez lo da a las personas físicas que ejecutan sus actividades.


El poder que otorga el Estado a las personas que lo ejercitan esta revestido de símbolos, se crean cargos, sellos, frases, etc. que deben insertarse en los actos de autoridad para ser totalmente validos, sin ellos el acto de autoridad simplemente es el acto de cualquier persona física. Los símbolos que importan el ejercicio del poder no pueden ser variados sin cambiar en su esencia; es decir sin el símbolo el acto de autoridad simplemente deja de existir.


La elaboración de la ley como ejercicio de autoridad esta revestido también de formalismos: debe ser legislada por un grupo de gente en específico, por medio de un proceso previamente establecido, etc.; y en este contexto ¿qué pasaría si se decreta una ley totalmente absurda pero con los requisitos de fondo y forma que la hacen totalmente valida?, ¿este acto es o no un ejercicio de autoridad?; siguiendo el contexto y nuestra tradición jurídica solo nos queda una respuesta posible: aun siendo absurda o no sigue siendo ley y como tal un acto de autoridad. Lo trascendente es que no solo se crea derecho por seguir un proceso sino porque debiera importar el contenido de la norma, ver si es materialmente valida, es decir si es acorde al ordenamiento jurídico superior y no solo eso sino que sea acorde a los valores que como sociedad se busca proteger, en este orden de ideas; "la ley de Herodes" no debería ser tal si no es materialmente valida, pues la ley que no protege los intereses colectivos no debería ser ley; pero... ¿qué pasa con las leyes que no reflejan el sentir popular? ¿qué estamos legislando y en favor de quién?, recordemos que en la mayoría de los casos la ley no es más que la expresión de los intereses del grupo de poder; sin embargo la ley que es de este tipo no debiera ser ley, muchos dirán que es imposible que el derecho no sea manejado al antojo del grupo en el poder; pero yo diría "pensemos en lo imposible para hacerlo posible"... comencemos por exigir que la ley refleje los intereses colectivos y con ello construyamos la identidad que como sociedad merecemos.

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