El control por parte del Estado de las actividades de las personas ha ido en crecimiento ya que constantemente se crean nuevos registros de las más diversas actividades humanas; se crean registros de vehículos, de personas, de celulares, nacemos con registros y morimos con registros.
La actividad registral por parte del Estado es y ha sido parte del desplegado de poder que esta persona jurídica, de la que todos formamos parte ha intentado mostrar; por medio de la actividad registral el individuo se siente y es vigilado dentro de esta panóptico de la vida pública.
Recientemente el Estado en un intento más de regular la vida externad e sus pobladores emitió un mandato para que todos registremos nuestros celulares; la parte mala es que hubo miles de ellos a nombre del Presidente de la República o a nombre de un artista o deportista famoso; es decir la idea era genial para el freno de las extorsiones telefónicas, pero se les olvidó la pequeña parte (si es que es pequeña) de verificar la veracidad de la información aportada por las personas.
La solución a los problemas de saber cuántos somos y a que nos dedicamos no puede estar basada en la buena fe de la población, la que sin duda alguna puede (como lo hizo) dar información falsa; la parte de los registros no solo es tener una base de datos sino que depende en gran medida de tener una base de datos fiable, que en consecuencia logre producir certeza a la población.
Vayamos más al fondo, un registro verdaderamente sirve para brindar seguridad o solo es la creación de más bases de datos para proveer a quienes las necesiten como por ejemplo ocurrió con la base del IFE.
Es el Estado quien debiera desplegar su poder de acción a efecto de verificar que todos los individuos al momento de entrar en una base de datos proporcionen información relevante y veraz, pues hacerlo como se hizo es tan absurdo como decirle a un delincuente “¿Por favor podrías pasar a la prisión para ser detenido?”, no imagino uno solo de ellos capaz de hacer semejante acto.
Los registros sirven, disuaden las malas conductas y nos permite ver quienes somos, el único requisito de su funcionamiento debiera ser QUE SEAN VERACES.