Dentro de este blog, hemos tratado constantemente la producción normativa extra-Estado, es decir que las normas cada vez se producen más y más fuera del Estado; el cual ante la pérdida de soberanía y ante la pérdida inminente de poder que conlleva la primera, permite que sus tareas se ven cada vez más y más absorbidas por sujetos diversos.
Las tareas estatales son absorbidas por particulares quienes al estar organizados comienzan a alcanzar objetivos en busca de la religación que el Estado no les ha dado, es de destacar el hecho de que ante el incumplimiento estatal y la desconfianza que conlleva, el hombre busca nuevas formas de reunión, mismas que como agrupaciones deben adecuarse al cumplimiento de las tareas que demandan sus miembros; por ello es que el hombre renuncia a su libertad personal, ya no a favor de un ente superior denominado Estado sino en favor de grupos más reducidos que cumplen con las tareas que el Estado no ha podido cumplir.
Es entonces la sociedad civil quien se aboca a la persecución de los fines que como individuos se persiguen por cada uno de sus miembros; siendo que al momento el ser humano en sociedad no ha hallado otro medio de regular su conducta sino a través de normas, por lo que el miembro de los grupos sociales no tiene más remedio que producir lineamientos de conducta que logren permear la estructura de las normas que produce el mismo Estado.
En el momento en que el Estado comienza el reconocimiento de las normas que fueron producidas por otros entes ajenos a él, comienza a perder soberanía y se pretende que el individuo no se percate de ello únicamente logrando absorber la norma ya creada dentro de las propias dándole únicamente un formato procesal a través del poder Legislativo quien únicamente reconoce por medio del proceso que le es propio que el Estado ha incumplido su tarea y que los particulares han encontrado la solución a los problemas que no ha podido resolver.
Por ello en el momento en que el mismo Estado reconoce que los particulares tienen la facultad de crear normas que le son propuestas acepta al unísono su ineficacia, y con ello reconoce el poder nacido fuera de él, con lo que la perdida y eventual desaparición de su soberanía es inminente; en fin eso es lo que ocurre al interior, pero ¿al exterior sucede lo mismo?; no hay otra respuesta más que sí; al exterior el Estado debe reconocer poderes superiores a él, pierde también soberanía.
martes, 4 de mayo de 2010
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