domingo, 9 de mayo de 2010

Muchos fines pocos espacios.

Hemos platicado y escuchado anteriormente que el individuo se ha desligado de los demás por medio de la red, pero creemos que sucede todo lo contrario, cada vez estamos mas y mas juntos pero a la vez mas y mas dispersos, esto claro está desde el punto de vista físico y muchas veces también desde el punto de vista espiritual.

La red nos permite como instrumento de religación observar que es lo que hacen y necesitan los demás para por medio de estas necesidades y aportaciones ajenas poder encontrar puntos de contacto y a partir de este miedo que nos provoca nuestra nueva soledad poder sentirnos menos mal ante la incertidumbre que se ha vuelto tan nuestra que nos hemos acostumbrado a ella.

La multiplicidad de visiones de la vida y de la forma en cómo se persiguen los diversos fines sumado a la ineficiencia del Estado como ente protector que deberá darnos certeza provoca que los individuos se entrelacen con otros por medio de las redes sociales que permiten por un lado estar religados y perseguir fines comunes dentro de un mismo espacio que es inexistente desde el punto de vista físico, pero que al mismo tiempo que nos junta nos permite la individualidad.

Un solo espacio para todas las ideas hace que encontremos con mayor facilidad puntos de vista comunes con los nuestros y que al hallar al emisor nos hagan ver que no estamos tan solos, pero esto no es suficiente pues como el otro puede también ser diverso preferimos juntarnos en la distancia para perseguir fines momentáneos que nos liberen de la incertidumbre de modo rápido y eficaz pero que del mismo modo no nos pongan en riesgo.

Lo anterior es parecido a un juego, es estar juntos experimentar realidades paralelas a la nuestra, siempre desde la comodidad de los escritorios frente al monitor.

0 comentarios:

Publicar un comentario