El Palacio Negro, la Penitenciaría, Lecumberri o como sea que se le llame, nos traslada a otro punto de la realidad, me sentía como un recluso más:
Desde el inicio mi viaje fue como el de un prisionero, sin saber hacia donde iba, a bordo de un transporte lleno y caluroso, me sentía angustiado; luego al bajar fue peor, me pusieron en un pabellón que no era el mio al caminar a la puerta, todos me observaban, veían mi celular, mi mochila, mis cosas, temía que me asaltaran, y todo por 7 calles, pague mis privilegios, mi protección; logre conseguir un taxi.
Al estar parado ahí, observándolo desde fuera, uno comienza a viajar en el tiempo, no me encontraba solo, así que si hubiera sido un prisionero tal y como imaginaba, ese, precisamente ese, hubiera sido mi día de visita, ingresamos mi visitante y yo al Palacio, luego de chalar "amablemente" con un vigilante y lograr convencerlo. No sabía como muchos de los que estuvieron ahí, que había hecho para merecer ese espacio tan observable desde cualquier punto, pero me sentí agobiado, y creo que mi visitante se sintió peor, pues me dijo "el edificio es bonito, pero tiene malas vibras, es ira lo que hay aquí"; recordé entonces cuando trabajaba en un juzgado y respondí "claro que hay ira... era una prisión"; después de observar el edificio, me dieron mi libertad, en verdad creo que escapé pues un policía se me acercaba al momento en que dí media vuelta y salí del lugar mientras que él me observaba siguiendome con la mirada hasta la salida.
Tomé un transporte y al igual que Dwigth Worker, acusado de trafico de drogas, partiendo como él a otra realidad, en su caso fue a los Estados Unidos y en el mio... al cine.
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